Quita las pilas a la báscula y pónselas a un estilo de vida saludable

En esta ocasión os traigo un cuento…

Martina es risueña y creativa, le encanta ayudar a los demás y en su día a día está siempre ocupada de aquí para allá. Aún así Martina decide cambiar algunas cosas en su vida para cuidar un poco mejor de sí misma, porque se lo merece, porque quiere sentirse mejor…

Para ello se propone un reto: llevar una vida saludable y además pide ayuda para empezar un plan de alimentación saludable y ejercicio (sale a caminar a diario, aumenta el consumo de vegetales, deja de lado los productos que sabe que no le favorecen, empieza a elegir mejores opciones, toma cantidades más pequeñitas…).

Martina se siente fenomenal con todo lo que está consiguiendo hacer.

Pasadas unas semanas, llega ese día en que le toca “peso” y se acerca cautelosamente al baño, donde se encuentra un pequeño aparato en el suelo llamado báscula y una voz en su cabeza pide que por favor aparezca un número que le haga sentir bien o por el contrario todo el esfuerzo que ha hecho esa semana no habrá valido para nada.

Continuara…

¿Os ha ocurrido esto alguna vez? ¿Os sentís identificados con Martina?

La báscula es un aparato para medir el peso corporal, el cual se utiliza como marcador de salud, para orientarnos dentro de un intervalo de peso saludable.

IMC = Índice de Masa Corporal = peso (kg) / altura2 (m):

IMC bajopeso (<18,5)

IMC normopeso (18,5-25)

IMC sobrepeso (25-30)

IMC obesidad (>30)

Cuando nuestro IMC es inferior a 18,5 (bajo peso) o superior a 30 (obesidad), es importante el uso del peso corporal como marcador de salud, en cambio, dentro del normopeso e incluso el sobrepeso, este número pierde importancia, ya que puedes tener un peso normal, pero una vida poco saludable o sobrepeso y una vida saludable, por tanto, aquí el peso no sirve de mucho y la báscula no puede ser un aparato que determine el fracaso o el éxito, la alegría o el enfado, la ilusión o la frustración.

En mi opinión, basada en mi experiencia y formación, la báscula es uno de los mayores obstáculos para quienes desean bajar de peso, ya que es un factor que condiciona la motivación para convertir nuestros retos saludables en un estilo de vida satisfactorio y perdurable en el tiempo.

Pero la realidad que vivimos muchas veces es otra: La realidad es que da igual si has conseguido practicar hábitos saludables o modificar tus conductas alimentarias, si la báscula no te da el resultado que esperabas, pensarás que todo lo que has hecho no valdrá para nada.

Continúa el cuento…

Martina se sube a la báscula y en comparación con la medida anterior ha bajado 500 gramos… ¿Solo 500 gramos? ¿Con lo que me he esforzado? ¿Después de haber dejado de comer azúcar y haber caminado todos los días? Esto no funciona, soy un fracaso…

¡No sabéis lo equivocada que está Martina!

Cuando el cuento de Martina se ha repetido tantas veces en nuestra vida, creemos que solo existe ese cuento, pero resulta que si pones todo el foco de tu esfuerzo en el peso, puedes desviar la atención de lo verdaderamente importante: tu conducta, ya que en consecuencia a tus acciones y decisiones, es como podrás conseguir la recompensa: un peso corporal saludable, además de otras recompensas que no siempre se aprecian.

Un día Martina, harta de subir y bajar de la báscula frustrada y malhumorada, le vino una gran idea a la cabeza: ¿a que le quito las pilas a la báscula? Y entre risas y un poco de nervios, le dio la vuelta al aparato infernal y le quito las pilas (aquí las tengo), pero decidió que seguiría haciendo lo que hasta ahora había practicado: siguió con sus caminatas, dejó el azúcar, aprendió a elegir mejor en su alimentación y crear menús saludables y adaptados a sus necesidades…

Martina continuó con una vida sana y un día sin darse cuenta, los pantalones le bailaban, se sentía más energética y feliz, su alimentación era satisfactoria, la comida poco sana ya no le apetecía tanto y había conseguido un peso saludable.

Y colorín colorado…

 

La moraleja de este cuento es: Una vida saludable no se mide a través de una báscula.

Por ello, debemos preguntarnos… ¿La báscula tradicional es un buen Indicador para la pérdida de peso? Y si mejor…

  1. COLOCAS LA MOTIVACIÓN EN LAS ACCIONES
  2. ESTABLECES LOS OBJETIVOS ENFOCADOS A LA ACCIÓN Y NO AL RESULTADO
  3. ENCUENTRAS LA MOTIVACIÓN EN NUEVAS CONDUCTAS
  4. DETECTAS Y TE GUÍAS POR LOS BENEFICIOS QUE VAS A CONSEGUIR
  5. UTILIZAS OTROS INDICADORES DE BIENESTAR PARA MEDIR TUS RESULTADOS
  6. COMPRENDES TU COMPOSICIÓN CORPORAL

A continuación os explico para qué es necesario dar un nuevo enfoque a los procesos de pérdida de peso, olvidándote de la báscula y encontrando la motivación en lo verdaderamente importante: los hábitos saludables y estilo de vida.

 

  1. COLOCA LA MOTIVACIÓN EN LAS ACCIONES Y ESTÍMULOS

El principal MOTIVO DE CONSULTA NUTRICIONAL en la actualidad es “Perder peso”, pero lo cierto es que este no es la motivación principal. Os explico detalladamente por qué:

Todo proceso de cambio sigue un patrón con estas características básicas:

ESTÍMULO ACCIÓN RESULTADO

Ante este patrón, ¿dónde colocamos a la MOTIVACIÓN?

Por lo general, nos encontramos que las personas cuando acuden a consulta sitúan la MOTIVACIÓN solo en el resultado, es decir: ¿Qué quiero conseguir?

Por ello, lo primero que debemos hacer es transformar el MOTIVO DE CONSULTA (por ejemplo: perder peso) en las conductas que necesitas cambiar, que son los factores que influyen negativamente en tu salud.

EJEMPLO: Quiero perder peso è quiero cambiar/mejorar esta conducta: Comer de forma más ordenada y saludable, hacer más actividad física, no recurrir a la comida para calmar mis emociones, etc.

Pero realmente donde necesitamos la MOTIVACIÓN no es en el resultado, sino en el estímulo y la acción, ya que el resultado depende de la consecución y disfrute del estímulo y la acción.

El ESTÍMULO responde al ¿Para qué?, lo cual facilita que encontremos la verdadera razón por la que queremos perder peso y llevar un estilo de vida saludable.

EJEMPLO: ¿Para qué quiero mejorar mi conducta? è Para llevar un estilo de vida saludable.

Un estilo de vida saludable está fundamentado en conductas que permitan mantener un buen estado de salud y bienestar: realizar actividad física, elegir alimentos sanos, eliminar el consumo de sustancias y productos nocivos, llevar una vida social satisfactoria, descansar y relajarse, cocinar de forma saludable, etc.

La ACCIÓN responde al ¿Cómo?, es decir, necesitas desarrollar un plan de acción que te permita estar motivado y que se base en el aprendizaje.

EJEMPLO: ¿Cómo voy a conseguirlo? è Acciones que vas a llevar a cabo: Debe definir los pasos a seguir y el compromiso para que se lleve a la práctica de forma constante y esa conducta se convierta en un hábito y obtengamos los resultados.

 

  1. ESTABLECE LOS OBJETIVOS ENFOCADOS TAMBIÉN A LA ACCIÓN Y NO AL RESULTADO

El objetivo principal è Llevar un estilo de vida saludable: es necesario desglosarlo en objetivos específicos orientados a la acción que se va a realizar. Estos objetivos bien definidos son el compromiso de cambio en los factores que influyen negativamente en el peso y la salud.

¿Qué conductas voy a cambiar? è Mala alimentación, sedentarismo, abuso de productos ultraprocesados, pereza, falta de tiempo…

Es necesario formular el objetivo desde una perspectiva POSITIVA: llevar una alimentación saludable, hacer más ejercicio, elegir una alimentación más natural, organizarme mejor.

También debemos ser REALISTAS en nuestros objetivos enfocados a la acción y sin son demasiados los cambios que quieres realizar, hacerlo de forma progresiva.

 

  1. ENCUENTRA LA MOTIVACIÓN EN NUEVAS CONDUCTAS

¿Qué ocurre cuando haces algo que te encanta y con lo que disfrutas? è Que lo vuelves a repetir.

En eso consiste la motivación intrínseca, es la que se genera cuando las acciones las llevamos a cabo por decisión propia y además nos causan placer.

Por ejemplo: si durante la semana pasas hambre por estar llevando un alimentación demasiado estricta en la que no sabes cómo combinar los alimentos, es normal que al final por la incertidumbre termines comiendo pechuga y lechuga, lo que puede provocar que estés de mal humor porque “es lo de siempre”, “no sabe a nada”, “me apetece pan y no puedo” y por tanto no querrás llevar esa “vida saludable”. En cambio si aprendes a preparar una receta que te guste y sea sabrosa, sencilla y saludable, es más probable que continúes queriendo llevar una vida sana.

Un estilo de vida sano no se sufre, se disfruta.

 

  1. DETECTA Y GUÍATE POR LOS BENEFICIOS QUE VAS A CONSEGUIR

Hasta este punto ya está quedando más claro que existen otros indicadores además del peso y la báscula como resultado, pues en realidad son las acciones y conductas que llevamos a cabo.

De verdad…

¡Olvídate de perder peso como único logro! Pues son muchos más los beneficios que debes apreciar, aquí os presento una larga lista, para que cuando os preguntéis ¿Qué quiero conseguir? tengáis más ideas:

  • Caber en mis pantalones favoritos
  • Sentirme a gusto con el bikini en la playa
  • Mirarme al espejo y sentirme bien
  • Tener más energía durante el día
  • Subir las escaleras sin fatigarme
  • Volver a practicar deporte
  • Mejorar el resultado de las analíticas
  • Jugar con mis hijos sin cansarme
  • Sentirme más confiada en las relaciones sentimentales
  • Estar en forma para mi boda
  • Mejorar mi autoestima
  • Abrocharme los zapatos

¿Qué beneficios conseguirás cuando cambies tu conducta? Esta respuesta es muy personal, dedícale el tiempo que sea necesario.

 

  1. UTILIZA OTROS INDICADORES DE BIENESTAR PARA MEDIR TUS RESULTADOS

Aquellos indicadores diferentes al peso podrían ser también las sensaciones, los cambios tanto físicos como de conducta, el volumen, la talla, las experiencias, el aprendizaje… Ya que el peso muchas veces es oscilante y en el influyen muchos factores que no somos capaces de controlar (el ciclo menstrual en las mujeres, el nivel de hidratación, la medicación, el clima, el estrés, etc.).

Por ello es necesario buscar otros indicadores PERSONALES para poder medir bien los cambios y estos pueden ser los RETOS que te propongas semana tras semana: comer más fruta y verdura, añadir más fibra a mi dieta, usar métodos de cocinado más saludables, comer raciones más pequeñas, tener snacks más sanos, aumentar la actividad física, beber más agua, mejorar la calidad de mi descanso…

 

  1. COMPRENDE TU COMPOSICIÓN CORPORAL

Si después de haber entendido todo lo anterior, aún crees que el peso es un buen indicador te animo a que comprendas qué significa el dato que aparece en la báscula:

El peso total de nuestro querido cuerpo se divide en dos compartimentos: la masa grasa y la masa libre de grasa (magra), en la que está el músculo, los huesos y el agua.

Cuando una persona quiere mejorar su composición corporal (bajar peso), lo más seguro es que quiera bajar la masa grasa y la báscula, por tanto, no te da esta información.

Por otro lado, resulta que la masa magra puede alterarse y modificarse, aumentar o disminuir, también por diferentes factores que hemos nombrado anteriormente: el ciclo menstrual en las mujeres, el nivel de hidratación, la medicación, el clima, el estrés, etc. Estos son factores que no podemos controlar ni elegir voluntariamente. Es por este motivo también que la báscula no es un buen indicador. Incluso en las básculas que sí permiten conocer la masa grasa y magra afectan estos factores, por tanto sí te permite conocer tu composición corporal, pero no es un buen indicador para evaluar los progresos debido a las fluctuaciones que pueden aparecer.

En conclusión…

Por todos estos motivos, os animo a que quitéis las pilas a la báscula y busquéis la motivación en las acciones saludables que os acerquen a vuestros logros a través de objetivos concretos, disfrutando a su vez del proceso de cambio y aprendizaje.

Los beneficios van mucho más allá de la pérdida de peso o del dato que aparece en la báscula, si no quieres pesarte, no lo hagas y si lo haces que sea para orientarte y llevar un seguimiento de los cambios físicos que ocurren en tu cuerpo, porque un estilo de vida saludable debe medirse por indicadores de bienestar y satisfacción personal.

 

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